Vive en mi una multitud,
soy memoria viva,
trozo, grumo de eternidad.
Con principio y fin,
con deudas de gratitud
y reproches amargos,
inútiles y supérfluos.Vive en mi una tropa
antigua e indisciplinada
que cacarea, rie y pregunta
haciéndome, suma y sigue,
a su imagen,
conjunto disjunto,
atajo, tangente…
Resumen, en fin,
de todo lo habido
desde el alba del tiempo.Concreción imperfecta
y renqueante de pasiones,
miedos y deseos.
De razón, esperanza y rutina.
De vida, en suma.
Autor: atropospolimata
Arados (II)
…Pero el mar
¡Ay amigo!
No tolera más camino
que las breves,
fugaces estelas
donde las olas son ribazos
de líquida dureza
y la espuma es
flor efímera.
Nunca guarda memoria tuya
pero siempre eres bienvenido.
Página en blanco
para sembrar en ella
recuerdos y soledad.
Perfeccionando el trabajo.
-¿Duele?- pregunto el líder al niño cadáver.
-Solo cuando me río- Contestó con voz triste.
-Habrá que solucionar esto- dijo el líder
mientras redactaba un memorando para I+D
Impudicia
A la parca la dibujan flaca,
ósea, enlutada
Pero tras los años (quince ya)
yo la recuerdo distinta.Tal vez se acomode
a los ojos de cada cual,
pero la que yo vi,
la que vino a ayudarnos,
lo hizo arropada de belleza,
de cariño, de oro y juventud.De dulzura y respeto.
De silencio.Apenas me miró
y de dicó sus atenciones
a aquella que, sin palabras ya,
la reclamaba.Luego todo fueron doctores,
caos ordenado y veloz
y líneas que se obstinaban
en su rectitud euclídea
y tu presencia ausente…
La luna en mis manos
Tuve un amor…
O tal vez
Ella me tuvo a mí.
Tuve un amor, decía yo,
Que me abrió ojos,
Boca, corazón
Y mente.
Tuve un amor, digo,
Que me pidió la luna.
No la del cielo,
Que esa ya tenía dueño,
Sino la más cercana,
Que cabía en mis manos.
Tuve un amor, insisto,
Que se ofreció entera y compartida.
Yo era por entonces
Ciego (podría decirse)
Y cobarde (esto era un hecho).
Tuve una amor, creo,
Que exigía con cordura
Aquello que, con alegría, regalaba.
Sí, me pidió la luna
Pero me regaló dos.
Me pidió que no me atase
A su cintura delgada,
A sus ojos tristes…
Y yo no supe cortar amarras.
Tuve un amor, ahora lo sé,
Que se abrió a mi
Como un libro (escrito en Braille),
Pero quise ser analfabeto
Y temí leer en su relieve.
Ella no quiso hacer prisioneros,
Yo toqué a retirada…
Tuve una vez un amor,
O tal vez ella me tuvo a mí.
CÓRPORE INSEPULTO.
Hoy me pesa la tierra
que me cubre in-absentia
y me incomodan la humedad
y los gusanos indiscretos.
Por eso dejo aquí escrito
que quiero acabar en humo y llamas,
siendo memoria y aire
y no paisaje de nichos y nostalgias.
HAIKU REDUNDANTE.
Decirte que te amo
es casi tan redundante
como llorar bajo un paraguas.
LOS DESECHABLES.
Mi tierra está grávida
de muertos ignotos, fungibles,
de historias en su mayor parte
absurdas y banales
(o así le parecen a quien no las vive)
de gente humilde e iletrada
que siempre fue
base de pirámide alimentaria,
inicio de cadena trófica,
centro de la campana de Gauss,
pasto de depredadores prehistóricos,
sueños de prosperidad leves, etéreos,
que ignoran que la suma de sueños,
su homeopático peso combinado,
es millones de veces mayor
que la autocomplacencia suicida
de los habitantes de la cima.
ARTESANÍA.
Ronda que te rondará
me ronda la nostalgia
por lo imperfecto,
el gozo sublime
de le hecho a mano,
sin plantilla ni prima de producción.
