Lloremos,
ya que hay que llorar
Y
hagámoslo con prodigalidad,
Con
hondura, con desgarro,
Con
hipidos.
Nada
de medias tintas.
Dejemos
salir al llanto
Como
los niños al recreo,
O
como jubilados a un Buffet libre,
O
como quien se enamora por primera vez.
Si,
lloremos sin que importe si nos ven,
Y
amemos nuestra tristeza
Que
mañana no será sino niebla y recuerdos.