INMANENCIA. Hay regalos que llegan ignorantes de serlo, con humildad franciscana y ropa de faena. A veces tardo años en darme cuenta pero cuando llega, es el kensho, el goce puro del despertar y ver que siempre estuviste ahí. Compártelo: Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Me gusta Cargando... Relacionado