Déjame compartir tus ratos de oscuridad,
caminar, por un rato, con tus zapatos,
repartirnos a medias el veneno de tu copa,
escuchar las voces tristes
que te hablan de soledad.
Déjame empujar junto a ti los muros del alba,
echar a volar cometas y versos leves.
Déjame dejar a tu lado
huellas efímeras en la arena.
Déjame acompañarte, abrazar olas y espuma,
déjame verte reír todas las risas,
déjame verte volar todos los cielos…