Anamnesis.

Mi
historia es la del niño

afortunado
entre parias.

Un
poco menos miserable que los demás

pero
paria al fin.

Mi
historia navega en calles

de
color rojizo marciano,

yermas
de todo menos de risas de niños

y
madres amamantando

a
futuros desclasados.

Mi
historia parte de gente pobre

con
sueños de pobre:

escuela
para sus hijos,

unos
zapatos que no sean heredados,

doce
aciertos en la quiniela…

Mi
historia es la del extranjero,

migrante
en su propio país,

sangre
y gasolina de mis tierras adoptivas,

que,
en ocasiones,

son
más madrastras que madres.

Mi
historia es la del músculo

subrogado
y mercenario que,

día
a día, y a contracorriente,

trata
de parir esperanzas,

que
no sueños,

y
voluntades conscientes.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.