CANÍCULA. A mis quince años la vida se escribía con “ele”: las tardes eran largas, lentas, lánguidas, con el letargo de julio en lugares lejanos de lunas moras, con lecturas leves. Compártelo: Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Me gusta Cargando... Relacionado